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Porqué SI debemos cobrar por nuestros servicios holísticos

Como este es un tema recurrente, armé esta nota para aclarar un poco porque SI se debe obtener una retribución cuando brindamos este tipo de servicios.

Es una recopilación de párrafos que he ido leyendo en distintas web, a todas ellas, mi agradecimiento por permitirme expresar de la mejor manera, lo que pienso sobre este tema.

Cuando alguien aplica una sesión terapéutica de sanación, de homeopatía, de Reiki, de Registros Akáshicos, de acupuntura, etc.… no está cobrando por la energía que brinda o transfiere al paciente, está cobrando por su tiempo en aplicar esa sesión terapéutica, está cobrando por disponer de ese espacio para realizar la terapia, está cobrando por los materiales utilizados en la terapia (si los hay), está cobrando y compensando todo el tiempo, dinero y formación recibida para poder aplicar adecuadamente y con el máximo de garantías de éxito para su paciente.

Dedicarse a las terapias naturales, a las terapias alternativas, a cualquier área de la salud, requiere tener una compensación o contraprestación, de lo contrario, ese profesional no podría formarse, ni actualizarse ni ejercer adecuadamente.

El dinero, es un medio necesario para realizar transacciones, y nos permite valorar nuestro trabajo, el tiempo o las cosas que adquirimos o vendemos, y es una herramienta básica en la sociedad en la que vivimos. Las personas trabajan y a cambio de su trabajo obtienen un sueldo que permite adquirir lo necesario para cubrir las necesidades materiales, de ocio, etc.

Los gastos son un hecho de la vida. Por razones simples y prácticas, los terapeutas holísticos o trabajadores energéticos “deben” cobrar algo por las horas y los gastos que esas actividades insumen o encontrar a un mecenas o a alguien que pague los gastos por ellos.

Necesitamos comprender que para que esas terapias y enseñanzas lleguen cada vez a más personas, el facilitador pasó muchas horas leyendo, estudiando, investigando, preparando material para poder dictar sus charlas, conferencias, cursos o dar sesiones de sanación en cualquier vertiente holística que elija, pero esa persona también tiene necesidades diarias que cubrir.

Los profesionales de la salud, en terapias naturales, alternativas, tenemos algunos vicios que aún no hemos podido dejar atrás… nos persiguen… es más, los hemos heredado de nuestros padres, incluso abuelos, como si fuese un defecto genético… y peor aún, lo hemos transmitido a nuestros hijos e hijas… Es más, nuestros pacientes también presentan esos síntomas… Sí, tenemos que reconocerlo, tenemos el vicio y la adicción a: comer, beber, vestir, necesitar alojamiento, pagar la luz, el gas, los medicamentos. ¿Cierto?

Entonces:

  • Es justo tener una retribución por lo que uno da (es parte del equilibrio del dar y recibir), sea en dinero o en otra cosa. En tal sentido, lo que más resuena conmigo es fijar un monto que me resulta acorde a lo que brindo.
  • Es un desequilibrio solo dar y no recibir: Si solo damos, le estamos quitando al otro la posibilidad de darnos. ¿Que si fijo un precio el otro se ve obligado y no es lo mismo que “darme”? Bueno, que cada uno sienta lo que le resuena y, quizás, en lugar de poner un precio fijo, diga que es una contribución voluntaria, un aporte voluntario o algo así.
  • No cobrar no significa que sea gratis: alguien lo paga: En definitiva, alguien a lo largo de la cadena, estará pagando por la actividad que se da. Puede que no sea la persona que está disfrutando de la actividad, pero alguien costeó el traslado de quien da la actividad, alguien paga por ese tiempo, por lo que esa persona estudió y se preparó, por los medios que se usaron para hacer la convocatoria, por la luz que se usa en el lugar, por los materiales que quizás se brindan, etc.
  • Es momento de integración: Y, por lo tanto, de trabajar las polaridades, de incluir lo material en lo espiritual y lo espiritual en lo material, de vivir conscientemente en una vida urbana y de integrar la naturaleza y nuestra esencia humana y divina en todo lo que hacemos.
  • El dinero es solo una expresión: de la energía que movemos. El dinero en sí no tiene connotación buena o mala, es lo que nosotros hagamos de él. Si fluimos con la vida, el Universo nos dará fácil acceso a todo el dinero que queramos y necesitemos para cumplir nuestra misión, para avanzar, para compartir, para disfrutar, para crecer, para expresarnos en todo nuestro potencial. Y, en ese sentido, el dinero es un intercambio. Yo recibo de otros para, a su vez, darlo a otros que lo usarán para seguir la rueda. Pensar así nos conecta con la Ley de la Abundancia y hace que dejemos de centrarnos en la escasez.

MARIANO BLUMENFELD

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